En este sector es bastante habitual que alguien aparezca, te enseñe un precio, consiga una firma y desaparezca hasta la siguiente renovación.
Pero los problemas no suelen aparecer el día de la firma.
Aparecen después.
Cuando una factura llega mal. Cuando una distribuidora no responde.
Cuando necesitas cambiar una potencia. Cuando das de alta un suministro. Cuando una renovación se acerca y nadie la está mirando.
Ahí es donde de verdad se nota si tienes a un vendedor o a un consultor.
Puedes tener una empresa y también una casa.
Puedes gestionar varios negocios, locales, viviendas o suministros familiares.
Y no tiene demasiado sentido que cada contrato esté en manos distintas, que cada renovación dependa de una llamada diferente y que nadie tenga una visión completa.
La idea es que tengas una persona a la que llamar para todo lo relacionado con tu energía.
No hace falta que entiendas tu tarifa, que sepas qué potencia tienes o que llegues con una lista de preguntas preparada.
Cuéntame qué te preocupa, qué suministros tienes o qué quieres revisar.
Yo miraré el conjunto y te diré por dónde conviene empezar.